VUDO, EL PACTO CON EL DIABLO.

                        Hay una película que habla sobre la práctica del vudú en Haití; esta película se llama “LA SERPIENTE Y EL ARCORIS”, está basada en una historia real; dicha película me hizo recordar el terremoto en Haití en el año 2010 y lo que se especuló sobre el mismo. Se dijo que fue un castigo por la práctica del vudú, a lo cual el telepredicador estadounidense Pat Robertson sostuvo que este terremoto se derivó como castigo a un PACTO CON EL DIABLO que los haitianos hicieron en el año de 1791, para liberarse de los franceses. 


 

            Por otra parte, existen hechos históricos que podrían sustentar esta postura; dichos hechos son los siguientes:

 

1. En el año de 1791, existió una sacerdotisa llamada MARINETTE; según la cosmología del vudú en Haití, ella sacrificó un cerdo negro, sacrificio que coincide con la primera fase de la Revolución haitiana en 1791, rito que invocó las fuerzas de la naturaleza.

 

2. MARINETTE es considerada como una loa de la nación petro. La cual se caracteriza por su poder y violencia. 


3. Entre los años de 1919 y 1934 en Haití se dio una ocupación de tropas norteamericanas, y fueron estos americanos los que difundieron el mito “HAITÍ, EL PAÍS DE LAS SOMBRAS”; se decía que el vudú era una practica satanica.

 

4. Esta ocupación americana fue la que difundió la práctica del vudú, ceremonias secretas, el culto de Petro y la existencia de sociedades secretas.   

 

            Pero lo que sí es cierto y se puede sustentar con infinidad de textos de carácter histórico y antropológico es la FAMILIA PETRO Y SU RELACIÓN CON DJAB; estos dos conceptos representan las fuerzas más peligrosas, agresivas y poderosas que de nueva cuenta se asocian a ese pacto de 1791. La familia Petro es un tipo de cabildeo de origen criollo forjado directamente en el acero y la sangre del periodo colonial en Haití y su relación con el Nuevo Mundo. Esta tendencia o familia se caracteriza por ser especialistas en alta magia negra y se dice que superan por mucho a los LOAS de origen africano. Reciben el nombre de PETRO, ya que su líder era JEAN PETRO, conocido en HAITÍ como Don Pedro, esclavo español, el cual es la base de la ideología del poder negro. 

 

            Por otra parte, el concepto DJAB debe entenderse con el diablo; es una entidad dentro de la cosmología del vudú, que se asocia a todo lo maléfico, a la oscuridad y a cualquier entidad de la naturaleza que pueda hacer el mal. Los DJAB tienen el dominio absoluto de la noche, por eso todos los rituales de estas sociedades secretas se hacen durante las noches, bajo el toque de tambores y bailes específicos. Existe una jerarquía de estos Djab, la cual es de la siguiente manera:

 

1.- KALFU, conocido como PAPA LEGBA, representa el dominio y el control de las fuerzas malévolas de la noche, la injusticia y la mala suerte. Se sincretiza con Satanás.

 

2.- DJAB MONTAÑE: Es un LUA DIABLO, el cual se ubica en lo profundo del monte y por las noches.

 

3.- LENGLESU; otro LUA DIABLO, violento y maligno que se encarga de castigar a todo aquel que no cumple con lo pactado. 

 

4.- MARINETTE es considerada una de las más peligrosas y violentas; está jurada en el mal.

 

            En resumen, lo que desde una óptica externa se denomina un "pacto con el diablo", en la cosmovisión haitiana fue una asamblea ritual y un sacrificio para ganar la voluntad y la fuerza espiritual necesarias para derrocar el sistema esclavista. El uso del término "diablo" en este contexto suele ser una transculturación de conceptos europeos aplicados a deidades Petro que personifican la rabia y la violencia acumuladas durante siglos de opresión.

 

                El vudú haitiano es en realidad una religión humanista y un sistema de pensamiento complejo que constituye el cimiento cultural de la nación haitiana. No es simplemente una recreación de cultos africanos, sino un proceso de transculturación y resistencia que se estructuró durante la época de la esclavitud en la colonia de la Hispaniola. En su esencia, el vudú propone que el ser humano es uno con la naturaleza, con los dioses y con su entorno, formando una unidad indisoluble.

 

                   Tomando como base esta filosofía; en el vudo lo natural y lo sobrenatural no están separados por una frontera infranqueable, sino que forman un continuo donde lo natural puede transformarse en sobrenatural y viceversa. Por esta razón, la intervención de los espíritus en la vida humana no es considerada un milagro, sino un evento cotidiano.

 

                    Un principio fundamental de esta metafísica es la dualidad de todas las cosas, simbolizada por los Marassa o gemelos divinos. Los Marassa representan la naturaleza humana emparejada: medio materia y medio metafísica, medio mortal y medio inmortal. Esta dualidad implica que nada está completo por sí solo; cada parte es un fragmento que requiere de su opuesto para existir, y la desaparición de uno significaría la destrucción del otro. En este sistema, el concepto del alma también es dual, dividiéndose en el Gros-bon-ange, que es el fundamento que sostiene la existencia y equivale al ser de las cosas, y el Ti-bon-ange, el espíritu que otorga al ser humano sus cualidades morales, inteligencia y voluntad.

 

                    Los loas son las leyes que rigen el universo, actuando como enrejados que marcan las reglas de la manifestación divina en los planos más densos del cosmos. Se dividen principalmente en dos grandes familias: los Rada, que suelen ser considerados más amables y estables, y los Petró, que son deidades belicosas, especialistas en magia y a menudo asociados con la fuerza del fuego.

 

                    Entre las figuras más prominentes se encuentra Papa Legba, el guardián de la entrada y maestro del cruce de caminos, cuya ayuda es indispensable para abrir el sendero hacia los demás loas. Es considerado el loa más antiguo, asimilado al Sol y asociado con los poderes de Mercurio. La familia de Èrzulie es igualmente vital, abarcando manifestaciones que van desde el amor maternal y la protección de los niños, como Èrzulie Mansur, hasta aspectos de venganza por infidelidad en Èrzulie Ge-Rouge. Otros loas importantes incluyen a Agwe, soberano de los mares que simboliza el conocimiento profundo del océano, y su esposa La Sirène. Por su parte, la familia de los Guedhe, liderada por figuras como Barón Samedi, rige sobre el mundo inferior, la muerte y la resurrección, siendo saludados con respeto en los cementerios.

 

El Vudú y la Tradición de La Culebra Negra

 

                     


  El vudú esotérico representa un sincretismo profundo entre las prácticas haitianas y diversas tradiciones ocultistas europeas como el Martinismo, el Gnosticismo y el Rosacrucianismo. Esta corriente fue impulsada por figuras como Lucien-François Jean-Maine y posteriormente por Michael Bertiaux, quienes integraron elementos de la Magia con la estructura de órdenes iniciáticas como la Ordo Templi Orientis Antiqua (O.T.O.A.) y La Couleuvre Noire (LCN). El propósito de este sistema es conectar la realidad individual del mago con la totalidad del cosmos, transformando al iniciado en un templo donde habita lo divino.

 

                    Este sistema esotérico se organiza en 16 niveles o espacios que operan como un mandala global, donde cada loa ocupa una zona particular relacionada con centros energéticos del cuerpo humano, comparables a los chakras hindúes. El trabajo del mago implica el uso de un Grimorio Vudú que funciona como un instrumento personal para dirigir el poder espiritual hacia el operador, facilitando la iluminación espiritual.

 


                     La magia vudú posee una esencia profundamente matemática. Los iniciados utilizan oráculos basados en dados para deducir nombres de espíritus y entablar diálogos telepáticos con entidades de otros planos. Una técnica común es la creación de cuadrados mágicos, donde el nombre de una persona o de una entidad se inscribe y se impregna con la intención del mago para ser ofrecido a los espíritus.

 

                        Además, el sistema integra la sabiduría del I Ching o Libro de los Cambios, utilizando sus 64 hexagramas como puertas o pasajes hacia dimensiones internas. Cada hexagrama revela una entrada particular a través de la cual el mago puede trasladarse para contactar seres que no pueden ser alcanzados de otra forma. Estas prácticas se combinan con el uso de vevés, diagramas rituales que actúan como sellos para invocar a los loas y establecer una unión satisfactoria con ellos.

 

                    Uno de los aspectos más avanzados del vudú es el método para viajar en el tiempo. Utilizando un mandala que asigna direcciones específicas al pasado (Norte y Noreste), al presente (Oeste y Noroeste) y al futuro (Sur, Sureste y Este), el iniciado puede explorar diferentes dimensiones temporales bajo la guía de un espíritu particular. Para explorar el pasado o futuro de la Tierra, el mago no necesita salir de este mundo, sino recorrer las objetividades dimensionales de cada tiempo.

 

                Asimismo, se enseña el manejo de los Ojas, que son el poder mágico primordial que hace posible la manifestación de los mundos. Estas energías no son producidas por el cuerpo, sino que este actúa como una lente a través de la cual se irradian. El acceso a este poder se facilita mediante los Conferements (Otorgamientos de Poder), que son vehículos autoconscientes de los Ojas proyectados en zonas de poder del cuerpo. También se menciona la inducción de los Points Chauds (puntos calientes), que son interacciones de energía entre iniciador e iniciado que otorgan capacidades extraordinarias o siddhis.

 

                  En otro orden de ideas, ¿recuerdan ustedes que al comienzo de este artículo mencioné la película “LA SERPIENTE Y EL ARCOÍRIS”? Bueno, en dicha película, el tema central de la misma es descubrir científicamente la verdad o falsedad del fenómeno ZOMBI. Este fenómeno tiene un lugar central tanto en el folclore como en la alta magia vudú. Desde una perspectiva popular, se cree que un hechicero o bokor puede resucitar a un muerto para someterlo a su voluntad, a menudo capturando su alma dual. 

 

                     Sin embargo, en la logia interna conocida como "Les Faiseurs des Zombi", el término adquiere una dimensión diferente. Aquí, el "Universo Guedhe" o Universo G es donde habitan estos seres, quienes desde su plano ven a los seres humanos vivos como si estuvieran muertos. Las iniciaciones preparan al candidato para entrar en este universo arquetípico, donde los seres resucitan en cuerpos glorificados que no se corrompen.

 

                        Los rituales vudú son complejos y requieren una preparación meticulosa. El sacrificio animal es frecuente, siendo la sangre un factor de gran poder que se ofrece a los luases según sus preferencias de color y especie. No obstante, existe también una Eucaristía Vudú en la que se utiliza pan y vino (o licores aromáticos) que se consagran sobre el vevé de un loa para que el celebrante asuma sus poderes y reciba revelaciones.

 

                        El proceso de iniciación a menudo incluye el Lave-Tête (lavado de cabeza), un bautismo donde el candidato proclama a su loa personal como su nuevo guía espiritual, sustituyendo proyecciones idealizadas del ego. Para los grados superiores, se busca alcanzar la Prise-des-yeaux, un estado de clarividencia y visión esotérica que permite al mago construir e interpretar imágenes en los mundos internos sin necesidad de intermediarios.

 

                        El vudú, lejos de ser una práctica primitiva, se revela como una ciencia lógica y matemática compuesta por múltiples interconexiones simbólicas que actúan sobre el orden físico y espiritual. Es una tradición que ha sabido preservar misterios antiguos, posiblemente vinculados a civilizaciones perdidas como la Atlántida, velándolos bajo un rico manto de simbolismo y ritos de gran intensidad. A través del servicio fiel a los loas y el estudio de sus leyes, el ser humano encuentra un camino mágico hacia la espiritualidad profunda, descubriendo que no hay límites para la expansión de su propia consciencia.

 

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